"Nada deja peor sabor de boca que las cosas que nunca llegas a probar"

El asco es una emoción primaria, innata y adaptativa. Todos lo sentimos desde el inicio de nuestra vida y lo mantenemos durante todo el transcurso de la misma. Nacemos, vivimos y morimos sintiendo asco hacia determinadas cosas.

Aunque todos sentimos asco, no lo sentimos ante las mismas cosas ni de la misma forma, ni lo manifestamos de la misma manera, en esto influye de forma determinante el componente cultural.

De recién nacidos tenemos dos sensaciones: agrado y desagrado. A partir de lo que nos agrada y nos desagrada construimos nuestra vida futura y todas nuestras relaciones. Desde lo que nos gusta y nos disgusta, se empieza a componer lo que somos.

Desde el agrado vamos determinando aquello a lo que nos vamos a acercar y, por tanto, vamos a probar y puede que a repetir, hasta crear nuestros gustos y hábitos. Y a partir del desagrado construimos aquello que rechazamos y de lo que nos vamos a alejar. A veces, lo que rechazamos desde niños, permanece el resto de nuestra vida.

El asco nos protege de forma física, corporal, ancestralmente es la emoción más unida al cuerpo. Sentimos asco a sabores, olores, hacia animales, que aunque sean inoloros, nos producen repulsión. Está muy asociado a las sensaciones del estómago, ya que el asco se asocia a la toxicidad, nos cuidamos de volver a probar algo que nos ha sentado mal. Del asco se pueden derivar fobias hacia animales y restricciones alimentarias.

Pero el desagrado va mucho más allá de sustancias, objetos y animales. Nos desagradan situaciones y comportamientos. Nos pueden llegar a dar asco formas de actuar e incluso formas de ser. Del desagrado se derivan también rechazos e intolerancias a conductas y también personas que no les gusta lo mismo que a nosotros. Hay cosas que les gustan, que a nosotros nos disgustan y por tanto las consideramos desagradables.

No hay nada que defina más a alguien que aquello que nunca ha hecho: aquello que no ha probado, a lo que nunca se acerca, lo que no come, lo que le sienta mal, lo que le produce repulsión.

Un estudio científico analizó en jóvenes la relación entre las cosas que les daban asco y su elección académica y profesional*. El asco no solo nos define sino que además, determina también lo que podemos llegar a ser en la vida.

Pero es posible que cosas que te desagradan, con otro prisma puede que no sean tan desagradables.

¿Has intentado probar cosas que te desagradan en otra situación, circunstancia y momento? ¿Te siguen dando asco?

El asco y su consecuencia directa: el rechazo

María Concepción Gordo
Coach, Formadora, Profesora e Investigadora en la UAM.

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Fuente: *PINEDA, David; VILLAESCUSA-ALEJO, Victoria y SANDIN, Bonifacio. relación entre propensión, sensibilidad al asco y selección de rama profesional. Acción psicol. [online]. 2015, vol.12, n.2 [citado 2020-07-14],pp.31-42.Disponible en Scielo ISSN 2255-1271. http://dx.doi.org/10.5944/ap.12.2.1077