Si tu única herramienta es un martillo, tiendes a tratar cada problema como si fuera un clavoAbraham Maslow

Una creencia es algo de lo que estamos convencidos. A veces tenemos muy claro cómo surgió e incluso están muy fundamentadas, pero hay muchas cosas que creemos que se infirieron desde situaciones muy concretas y en un contexto determinado y lo que hicimos fue extender el resultado al resto de ámbitos de nuestra vida.

Muchas creencias nacen por generalización, un acontecimiento sucede una vez y tendemos a pensar que se producirá siempre, pero es muy posible que el resultado en ocasiones posteriores sea totalmente distinto.

Otras nacen por imitación, si alguien ante un hecho concreto ha tenido una serie de consecuencias, pensamos que a nosotros nos pasará lo mismo. Y esto no tiene por qué ser así.

Hay creencias por convencimiento, hay personas en nuestra vida que nos influyen especialmente, sobre todo cuando somos pequeños. Las personas con más autoridad sobre nosotros son los padres y profesores, si ellos nos dicen que un acontecimiento tiene un resultado determinado, tendemos a creerlo sin cuestionarlo y a veces lo creemos para el resto de nuestra vida. Es decir, asumimos creencias de otros como propias, y además volvemos a transmitirlas a otras generaciones, hasta que llega alguien que las cuestiona y las rompe.

Nuestras creencias determinan el resultado futuro de nuestras acciones, nos comportamos en base a lo que creemos y ante igual comportamiento, igual resultado. Con lo cual: profecía cumplida, creencia reforzada.

Hay creencias potenciadoras, son aquellas en las que asumimos que somos buenos en algo y logramos promoverlo y superarnos. Son las que nos refuerzan.

Pero también, y esto es más habitual y mucho más peligroso, hay creencias limitantes. Si pensamos que no somos suficientemente válidos para realizar algo, es probable que nunca lleguemos a intentarlo y nos quedemos sin alcanzar metas que podríamos haber conseguido. Podemos creer que no somos buenos como amigos por una mala experiencia y llegar a no compartir con otras personas y perdernos todo lo que podemos ofrecer y recibir. Podemos creer que somos malos estudiantes porque alguien nos lo dijo una vez y no llegar nunca a aprovechar un potencial que siempre tuvimos.

Hay ocasiones que damos nuestra vida por cosas que jamás fueron ciertas, pero dimos por supuesto que lo eran.

Vemos el mundo a través de nuestras creencias. Lo que creemos determina lo que nos pasa y lo que llegamos a ser.

Cuando creemos algo, toda nuestra energía se focaliza en eso, si creemos que podemos, sin duda lo lograremos, pero si no nos creemos capaces nunca lo conseguiremos.

¿Cómo desmontar una creencia?

La clave es cuestionarnos todo ¿por qué creo lo que creo?

¿Desde cuándo creo que no soy bueno en matemáticas o que no escribo bien o que no hablo bien en público o que soy torpe en manualidades? ¿Quién me lo dijo? ¿Qué pasó para que generalizara una situación concreta, para que la aplicara al resto de actividades o para que la mantuviera toda mi vida?

Una creencia limitante, impide que cumplamos nuestros objetivos

María Concepción Gordo
Coach, Formadora, Profesora e Investigadora en la UAM.